No tengo corazon esta tarde.
El día es gris, casi igual que las calles de mi ciudad.
Es tan fría en estas épocas del año,en estas épocas de la tarde, en las épocas de este eterno minuto.
Y lo dejé guardado en una caja dentro de mi habitación,
pensando en que para sacarlo necesito
un campo enorme y un lugar con otro color diferente al gris,
necesitaría de tus ojos hermosos,
un escenario perfecto lleno de ríos y cerros enormes
un pedazo de tu vida por lo cual yo te ofrecería la mía misma,
y sobre todo, necesito
de ti,
Lucía.
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domingo, 25 de julio de 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
hacia ti.
Nado
En tus mares eternos
Camino en tus arenas blancas
Sensuales,
Sinuosas.
Nado,
En tus aguas claras, transparentes
Camino en tu tierra sin cercos
Me siento bajo el sol lacerante
Miro mis manos,
Miro mis hombros,
Miro mis brazos,
Y entonces
Nado,
De extremo a extremo
Buscando un cabo donde atar mis dudas
Buscando un espacio donde meterme en la tranquilidad de tu cuerpo.
Nado,
Y luego de atarlas, nado en sentido opuesto
A la velocidad de un rayo,
Lento,
Fulminante,
Nado hacia el otro lado del mar
Hasta llegar al cielo
Que se junta en el horizonte, en donde
Nado,
Cerrando los ojos para verte de cerca
Poniendo el mar en medio de nosotros dos,
Saltando los obstáculos marinos
Saludando a las focas y a los delfines blancos con los que nado.
Tu,
Me miras
Y yo te veo,
Y entonces
Nado
Hacia ti.
En tus mares eternos
Camino en tus arenas blancas
Sensuales,
Sinuosas.
Nado,
En tus aguas claras, transparentes
Camino en tu tierra sin cercos
Me siento bajo el sol lacerante
Miro mis manos,
Miro mis hombros,
Miro mis brazos,
Y entonces
Nado,
De extremo a extremo
Buscando un cabo donde atar mis dudas
Buscando un espacio donde meterme en la tranquilidad de tu cuerpo.
Nado,
Y luego de atarlas, nado en sentido opuesto
A la velocidad de un rayo,
Lento,
Fulminante,
Nado hacia el otro lado del mar
Hasta llegar al cielo
Que se junta en el horizonte, en donde
Nado,
Cerrando los ojos para verte de cerca
Poniendo el mar en medio de nosotros dos,
Saltando los obstáculos marinos
Saludando a las focas y a los delfines blancos con los que nado.
Tu,
Me miras
Y yo te veo,
Y entonces
Nado
Hacia ti.
lunes, 5 de julio de 2010
historia
Hace tiempo existían seres humanos hermosos agrupados en torno a un mismo espacio geográfico que no era eterno. Las personas vivieron por algún motivo nada más que una única generación, los hijos e hijas que nacieron en aquel lugar de personas hermosas no pudieron vivir más con sus padres y madres, los bosques frondosos se jutaban entonces con los desiertos más secos, las montañas se veían dede el mar, y el mar se juntaba con el cielo todos los días a las seis.
Pero nada era eterno.
La palabras entonces no se escribían. Las cosas cumplían solo sus roles básicos e inmediatos, y la felicidad era más que una idea, un estado.
Las lágrimas caían hasta formar ríos hermosos, ríos que ahora están completamente secos.
Por algún motivo que si fue eterno naciste,
en la mitad de aquel evento dejando tus huellas materiales enterradas en lo más profundo de la tierra que te hizo morir para volver a nacer.
Nuestra sangre entonces era pura al igual que tus ojos del color de nuestra tierra. Tus huellas fueron enterradas, y tu cuerpo se hizo polvo que enriqueció las plantas y los animales más hermosos. Tu energía se juntó con las montañas nevadas llenas de llamas y alpacas, ardillas y vizcachas, los cielos tenían aves migratorias, flamencos rojiblancos y águilas de cabeza blanca surcaban nuestras cabezas.
Entonces luego que perdimos la sangre, perdimos la vida.
Tu vida se disipó y se perdió de la mía, miles de años atrás.
la vida no es eterna, pero si el amor que nos unió en ese paisaje antiguo y antioccidental.
Luego tu naciste en un lugar ahora dividido en paises,
en un subcontinente injustamente partido y nuestra ciudad, destruida bajo toneladas de arena y barro.
Volviste a nacer esta vez lejos de mi.
Pero felizmente, naciste.
La hermosura de nuestras culturas se reflejaron en tu piel
y la diferencia con la mía son ahora
las diferencias que nos dio la injusta vida
sin cielo ni infierno, solos en un mundo reconstruido
solos en un desierto que esta vez si fue eterno.
Para amarte, Ana Lucía, necesité dos vidas y miles de años
miles de años más esperaré para volver a morir
a tu lado.
Pero nada era eterno.
La palabras entonces no se escribían. Las cosas cumplían solo sus roles básicos e inmediatos, y la felicidad era más que una idea, un estado.
Las lágrimas caían hasta formar ríos hermosos, ríos que ahora están completamente secos.
Por algún motivo que si fue eterno naciste,
en la mitad de aquel evento dejando tus huellas materiales enterradas en lo más profundo de la tierra que te hizo morir para volver a nacer.
Nuestra sangre entonces era pura al igual que tus ojos del color de nuestra tierra. Tus huellas fueron enterradas, y tu cuerpo se hizo polvo que enriqueció las plantas y los animales más hermosos. Tu energía se juntó con las montañas nevadas llenas de llamas y alpacas, ardillas y vizcachas, los cielos tenían aves migratorias, flamencos rojiblancos y águilas de cabeza blanca surcaban nuestras cabezas.
Entonces luego que perdimos la sangre, perdimos la vida.
Tu vida se disipó y se perdió de la mía, miles de años atrás.
la vida no es eterna, pero si el amor que nos unió en ese paisaje antiguo y antioccidental.
Luego tu naciste en un lugar ahora dividido en paises,
en un subcontinente injustamente partido y nuestra ciudad, destruida bajo toneladas de arena y barro.
Volviste a nacer esta vez lejos de mi.
Pero felizmente, naciste.
La hermosura de nuestras culturas se reflejaron en tu piel
y la diferencia con la mía son ahora
las diferencias que nos dio la injusta vida
sin cielo ni infierno, solos en un mundo reconstruido
solos en un desierto que esta vez si fue eterno.
Para amarte, Ana Lucía, necesité dos vidas y miles de años
miles de años más esperaré para volver a morir
a tu lado.
viernes, 2 de julio de 2010
Lucía
Para pronunciar tu nombre necesito, Lucía,
tu propia escencia.
no eran pues las letras simples caracteres,
significados y significantes convencionales,
ni era tu nombre parte de la grafia inmunda de nuestro estúpido sistema.
Tu nombre es, en realidad,
el momento más perfecto,
el aire más puro de mis viejos pulmones,
el espacio más perfecto en el tiempo más eterno.
Para pronunciar tu nombre
necesito, Lucía,
más de una vida o dos.
En los días que te tuve,
que me tuviste,
tu nombre dejó de ser tu nombre
para ser el mío propio;
para escribir tu nombre,
necesité solo
conocer
la belleza de tu viento, la ternura de tus labios,
Lucía,
granito de arena del desierto eterno de nuestros cuerpos,
color y contraste de tu piel clara,
negro de tus pestañas profundas en las noches más frías del sur peruano, hermoso a tu lado.
Lucía,
cada centímetro cuadrado recorrido,
cada movimiento musical de tus caderas,
cada espacio de tu cuerpo no recorrido en mis viajes
cada vez que miré a tus ojos
no podía imaginarme una mejor frase
que la escrita con las letras de tu nombre;
cada paso que anduvimos en aquel desierto eterno
los daré siempre desde entonces durante cada día
en mi corazón,
corazón que se quedó también desierto sin tí,
Lucía.
tu propia escencia.
no eran pues las letras simples caracteres,
significados y significantes convencionales,
ni era tu nombre parte de la grafia inmunda de nuestro estúpido sistema.
Tu nombre es, en realidad,
el momento más perfecto,
el aire más puro de mis viejos pulmones,
el espacio más perfecto en el tiempo más eterno.
Para pronunciar tu nombre
necesito, Lucía,
más de una vida o dos.
En los días que te tuve,
que me tuviste,
tu nombre dejó de ser tu nombre
para ser el mío propio;
para escribir tu nombre,
necesité solo
conocer
la belleza de tu viento, la ternura de tus labios,
Lucía,
granito de arena del desierto eterno de nuestros cuerpos,
color y contraste de tu piel clara,
negro de tus pestañas profundas en las noches más frías del sur peruano, hermoso a tu lado.
Lucía,
cada centímetro cuadrado recorrido,
cada movimiento musical de tus caderas,
cada espacio de tu cuerpo no recorrido en mis viajes
cada vez que miré a tus ojos
no podía imaginarme una mejor frase
que la escrita con las letras de tu nombre;
cada paso que anduvimos en aquel desierto eterno
los daré siempre desde entonces durante cada día
en mi corazón,
corazón que se quedó también desierto sin tí,
Lucía.
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