Yo nunca escribí para vos.
Cada una de las noches vacías
eran para cada hoja de papel desperdiciada con tu nombre.
Y tu rostro sigue estampado
en mi.
Cada vez que te veo
cada día una y otra vez
una y otra vez
sé que fui tan repetitivo
(una y otra vez recordandote)
es que pensar en vos
fue la mayor de mis incoherencias habladas,
pensadas,
escritas
(una y otra vez, una y otra... vez)